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Mi primer viaje a Marruecos: derribando prejuicios

Marruecos parece intimidante desde afuera, pero el verdadero desafío no es el peligro sino aprender a convivir con el caos.

Plaza Djemaa El Fna, plaza principal de Marrakech.

Por qué Marruecos

Mi interés por Marruecos empezó hace años al leer El tiempo entre costuras.

Después de ser abandonada por un amor, Sira —la protagonista— llega a Tetuán y termina siendo acogida por un país y una cultura completamente distintos de los suyos.

Hotel Continental, Tanger. Escenario de algunos momentos importantes de la novela “El tiempo entre costuras”

Marruecos no es “solo un país árabe”

Quizás era obvio, pero yo no lo tenía tan claro.

En Marruecos conviven pueblos bereberes (originarios de África), árabes y judíos, con influencias, a su vez, españolas, francesas, portuguesas, etc.

Y claro, todo eso se mezcla en la comida, la arquitectura, los idiomas y hasta en la forma en que funciona cada ciudad.

Marruecos incomoda

Desde la ignorancia más absoluta, Marruecos me intimidaba bastante. Me habían dicho:

  • que los vendedores me iban a perseguir constantemente,
  • que me iba a perder en callejuelas y pasadizos sin salida,
  • que me iba a sentir incómoda por ser mujer,
  • y que moverme sin hablar el idioma iba a ser dificilísimo.

Algunas cosas eran ciertas. Pero no de la manera en que imaginaba.

Sí, las medinas son exactamente tan caóticas como parecen en las fotos.

Las calles son pequeñas, laberínticas y, definitivamente, no responden al concepto occidental de “cuadras ordenadas”. Además de peatones, circulan motos, bicicletas, carros y hasta burros por callejones donde, honestamente, a veces parece imposible que entre algo más que una persona. Google Maps entra en crisis.

Y si tu alojamiento está dentro de una medina, probablemente la llegada incluya callejuelas angostas, pasadizos, arcadas y sectores con poca iluminación. La primera vez puede parecer medio intimidante, después entendés que simplemente funcionan así.

Hay personas extremadamente amables y también algún pesado que va a darte indicaciones que nunca pediste, esperando una propina después.


Marruecos es un país seguro

Marruecos me pareció un país muy seguro. Obviamente hablo desde mi experiencia, moviéndome principalmente por ciudades y zonas turísticas.

Nunca me sentí observada, intimidada ni incómoda por ser mujer. Tampoco tuve situaciones hostiles ni momentos de estar alerta. De hecho, nunca me preocupé demasiado por dónde había dejado la billetera o el celular, incluso caminando entre multitudes.

También descubrí que, aunque perderse parece inevitable, con algunas referencias claras y ubicándote sobre las calles principales, terminás aprendiendo a moverte bastante bien.

Al principio me daba miedo caminar entre las motos. Después de un par de días entendí que probablemente éramos más peligrosos los turistas asustados reaccionando de manera impredecible que la gente manejando. Nunca vi un accidente.


Si no sabés si Marruecos es para vos

Creo que hay dos cosas bastante inevitables…

1. Aprender a convivir con el regateo

No significa que todo sea una pelea constante.
Las cosas básicas suelen tener precios fijos y nadie espera que negocies una botella de agua o un café.

En mercados, taxis o algunos locales turísticos, negociar es parte de la dinámica cotidiana. No es cuestión de ganar y no es una competencia, solo hay que llegar a un precio acorde para ambas partes.

2. Tolerar el caos multisensorial

Si necesitás silencio, orden y previsibilidad absoluta, probablemente Marruecos te cueste. Pero si podés aceptar que no vas a controlar todo y disfrutás de perderte en los secretos de otra cultura, este es tu lugar.

Por otro lado, no creo que las medinas de Marruecos sean EL destino ideal para viajar con niños. La dinámica de las medinas puede ser bastante intensa, yo viviría con miedo de perder a un chico entre la cantidad de gente.

Zoco de Marrakech donde se observan vendedores de articulos de cuero: carteras, bolsos, cintos y billeteras

Todo lo que me hubiera gustado saber antes de viajar

  • Marruecos para principiantes

Una de las mejores decisiones que tomamos fue hacer un free walking tour apenas llegamos. Además de transmitirte su cultura, te dan tips de dónde cambiar dinero, cenar por un precio acorde y dónde encontrar las mejores vistas.

  • Marruecos funciona en efectivo

El Marruecos de verdad se mueve con billetes. Sí, hay lugares donde se puede pagar con tarjeta, pero suelen ser los más turísticos. Los cajeros suelen tener bastante fila, así que recomiendo llevar efectivo y cambiar a la moneda de Marruecos en casas de cambio.

  • Slow Travel

Muchas atracciones turísticas como mezquitas, palacios y madrazas terminan pareciéndose bastante. Honestamente, con un palacio y una madrassa bien recorridos probablemente alcanza.

Lo mejor del viaje terminó siendo perderme por las medinas y zocos, comer en locales escondidos, mirar el movimiento de la ciudad con un té de menta en la mano y sacarle fotos a todos los gatitos que se cruzaban.

  • Fez vs. Marrakech

Sé que es polémico, pero no creo que sea imprescindible ir a Marrakech. Es la ciudad más turística, más intensa y más caótica de todas las que visitamos. Ese caos es atrapante, pero también muy agotador.

Personalmente disfruté mucho más Fez. Visualmente es una ciudad mucho más linda, con las montañas apareciendo de fondo, y está mejor conectada con otros lugares increíbles como Chefchaouen, Tánger o Meknes.

  • Sí, vale completamente la pena ir al desierto.

Yo lo dudé muchísimo antes de viajar por el tiempo que iba a invertir al estar lejos, pero estar ahí fue una de las experiencias más impresionantes del viaje. La arena realmente parece dorada y sí, confirmo que los camellos son mucho más tiernos de lo que imaginaba.

Aunque sea por una noche, si tenés la oportunidad, andá.


Entonces, si pudiera volver…

  1. Dedicaría más tiempo a disfrutar la ciudad y su medina y menos tiempo a los monumentos; me perdería otra vez entre callejones imposibles.
  2. Iría a las montañas a conocer más de la vida rural o haría un recorrido por los pueblitos de la costa.
  3. Viajaría distinto. Con menos lista de lugares para tachar y más tiempo para simplemente sentarme a mirar cómo funciona Marruecos. Porque creo que recién al final del viaje empecé a entenderlo un poco.